lunes, 3 de marzo de 2014

Días que pasan muy rápido...

Los días pasan muy rápido cuando nos comenzamos a sentir cómodos. Supongo que por eso las vacaciones ya están terminando. Y recapitulando todos los momentos vividos en estos dos meses, hubo un montón de buenos momentos, de esos que puedes contar en una tarde para reírte un rato de estupideces. Hubo malos momentos, pero de esos que hacen crecer. Hubo madrugadas de insomnio, de pensar en el pasado y lo que vendrá. Hubo noches de tequila y buenas conversaciones. Noches de fiesta. Noches de lectura. Días de pijama, días de compartir con gente linda. Días de conocer nuevos lugares. Atardeceres interminables en bicicleta. Canciones para guardar. Libros para releer, historias para escribir. Sentirte pobre, sentirte rico, sentirte cómodo. 
No me gusta la nostálgia porque convivo mucho con ella, pero sí, debo dar gracias por unos maravillosos días, por lo bueno y lo malo. Porque tengo más historias que contar, porque así la vida no es tan aburrida.
Se cierra un ciclo para muchas personas que amo, y se abre otro, lleno de experiencias y cambios de vida. Y me sumo. Es un año duro, pero quiero aprender de todo. Estoy asustada, pero también me siento valiente. Quiero dejarme llevar y fluir, porque supongo que la vida nos da oportunidades cada día, de esos que marcan la diferencia, y que cada uno tiene que aprender a observar.
¡Adiós a estos maravillosos días! Me doy la bienvenida a mi último año escolar y tal vez el último en mi ciudad.  
Bienvenida a las nuevas experiencias.

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