domingo, 29 de diciembre de 2013

Ahora es el comienzo.

La Navidad terminó y ahora solo nos queda esperar un nuevo año. Y como cada Diciembre, la mayoría de los seres humanos hacemos algo que en la mayor parte del año no hacemos; reflexionar. Y no, no hablo de sentarse frente a un árbol en posición de yoga, si no que hablo de mirar hacia atrás, de cuestionarse, analizar y a prender, ya que por muy bueno o basura haya sido este año, siempre, siempre hay algo que aprender. También hablo de mirar el ahora, el presente. ¿Qué estoy haciendo? ¿Tengo un objetivo claro? ¿Soy idiota? y otras mil interrogantes que llegan con esta "Crisis existencial de fin de año"
También hablo de mirar hacia el futuro. Y en eso me quiero centrar.
Hay un montón de personas que dicen "¿Por qué esperar un nuevo año para comenzar a hacer las cosas bien?" "¿Por qué esperar un nuevo año para atrevernos a cambiar?" 
Y la verdad, estoy de acuerdo. Siempre, siempre ¡siempre! puede ser un nuevo comienzo. Ya sea domingo o miércoles, las doce del día o las ocho de la tarde, marzo o septiembre. Con tal de tener fe en nosotros mismos e ir superando los obstáculos junto con esfuerzo, todo es posible.
Pero, si analizamos con mayor detención, los seres humanos, nos caracterizamos por necesitar ese empujoncito que nos anima a seguir hacia adelante. Es como si necesitáramos que otras personas o instancias o cosas, nos animen y podamos comenzar a hacer o dejar de hacer ciertas cosas, en un tiempo determinado, con su fecha de inicio y las condiciones optimas. Y ¡es inherente a los seres humanos!
La gran mayoría de nosotros necesita tal vez llenarse de ganas, energía y lo necesario para hacer lo que queremos.
Y lo verdaderamente importante no es cuando, si no el intentar hace ese algo que cambiará en algo nuestras vidas y de quienes queremos.
Entonces, desde mi punto de vista está perfecto hacer esa inmensa lista de sueños por cumplir, metas, cosas por hacer, por tener, por dar. Cualquier empujoncito o recordatorio es bueno, porque nos anima, nos recuerda el por qué de hacer esto. Pero ojo, no digamos "2014, por favor, se bueno". Los años no son buenos o malos, nosotros somos quien los construimos.
"Escribir más, leer muchos libros, caminar más, caminar con alguien, terminar de escribir mi libro, salir más, cantar sin miedo, comprar una casa, terminar mis estudios, cambiar esas actitudes negativas, pasar más tiempo con mis padres..." en fin, una lista interminable de lo que podemos hacer.
Y bueno, ¡que comiencen los cambios!
¡Feliz 2014!

1 comentario:

  1. Supongo que nosotros y nuestros actos determinaremos como es este 2014. Y es verdad que la gente reflexiona más en navidad, yo incluida, y eso es mucho decir porque tengo la mente siempre llena de cosas.

    Saludos, y feliz año.

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